Bob Left Us Gold Coins

Bob Left Us Gold Coins

“Bob left us gold coins… and we say YES, THANK YOU and we will do something good with them!”

¿Dónde están las monedas?

(translation into English at bottom of page)

¿Dónde están las monedas? (cuento) En una noche cualquiera, una persona, de la que no sabemos si es un hombre o una mujer, tuvo un sueño. Es un sueño que todos tenemos alguna vez. Esta persona soñó que en sus manos recibía unas cuantas monedas de sus padres. No sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, cientos, una docena o aún menos. Tampoco sabemos de qué metal estaban hechas, si eran de oro, plata, bronce, hierro o quizá de barro. Mientras soñaba que sus padres le entregaban estas monedas, sintió espontáneamente una sensación de calor en su pecho. Quedó invadida por un alborozo sereno y alegre. Estaba contenta, se llenó de ternura y durmió plácidamente el resto de la noche. Cuando despertó a la mañana siguiente, la sensación de placidez y satisfacción persistía. Entonces, decidió caminar hacia la casa de sus padres. Y, cuando llegó, mirándolos a los ojos, les dijo: — Esta noche habéis venido en sueños y me habéis dado unas cuantas monedas en mis manos. No recuerdo si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué metal estaban hechas, si eran monedas de un metal precioso o no. Pero no importa, porque me siento plena y contenta. Y vengo a deciros gracias, son suficientes, son las monedas que necesito y las que merezco. Así que las tomo con gusto porque vienen de vosotros. Con ellas seré capaz de recorrer mi propio camino. Al oír esto, los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos , se sintieron aún más grandes y generosos. En su interior sintieron que aún podían seguir dando a su hijo, porque la capacidad de recibir amplifica la grandeza y el deseo de dar . Así, dijeron: — Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único y personal. Son para ti. Entonces este hijo se sintió también grande y pleno. Se percibió completo y rico y pudo dejar en paz la casa de sus padres. A medida que se alejaba, sus pies se apoyaban firmes sobre la tierra y andaba con fuerza. Su cuerpo también estaba bien asentado en la tierra y ante sus ojos se abría un camino claro y un horizonte esperanzador.

1 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) Mientras recorría el camino de la vida, encontró distintas personas con las que caminaba lado a lado. Se acompañaban durante un trecho, a veces más largo o más corto, otras veces estaban con él durante toda la vida. Eran sus socios, sus amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores e incluso sus adversarios. En general, el camino resultaba sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida. De vez en cuando esta persona volvía la vista atrás hacia sus padres y recordaba con gratitud las monedas recibidas. Y cuando observaba el transcurso de su vida, miraba a sus hijos o recordaba todo lo conseguido en el ámbito personal, familiar, profesional, social o espiritual, aparecía la imagen de sus padres y se daba cuenta de que todo aquello había sido posible gracias a lo recibido de ellos y que con su éxito y logros les honraba. Se decía a sí mismo: «No hay mejor fertilizante que los propios orígenes», y entonces su pecho volvía a llenarse con la misma sensación expansiva que le había embargado la noche que soñó que recibía las monedas. Sin embargo, en otra noche cualquiera, otra persona tuvo el mismo sueño, ya que tarde o temprano todos llegamos a tener este sueño. Venían sus padres y en sus manos le entregaban unas cuantas monedas. En este caso tampoco sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, unos cientos, una docena o aún menos. No sabemos de qué metal estaban hechas, si de oro, plata, bronce, hierro o quizás de barro… Al soñar que recibía en sus manos las monedas de sus padres sintió espontáneamente un pellizco de incomodidad. La persona quedó invadida por una agria inquietud, por una sensación de tormento en el pecho y un lacerante malestar. Durmió llena de agitación lo que quedaba de noche mientras se revolvía encrespada entre las sábanas. Al despertar, aún agitada, sentía un fastidio que parecía enfado y enojo, pero que también tenía algo de queja y resentimiento. Quizá lo que más reinaba en ella era la confusión y su cara era el rostro del sufrimiento y de la disconformidad. Llena de furia y con un ligero tinte de vergüenza, decidió caminar hacia la casa de sus padres. Al llegar allí, mirándolos de soslayo les dijo:

2 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) — Esta noche habéis venido en sueño y me habéis dado unas cuantas monedas. No sé si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué material estaban hechas, si eran de un metal precioso o no. No importa, porque me siento vacía, lastimada y herida. Vengo a decirles que vuestras monedas no son buenas ni suficientes. No son las monedas que necesito ni son las que merezco ni las que me corresponden. Así que no las quiero y no las tomo, aunque procedan de ustedes y me lleguen a través vuestro. Con ellas mi camino sería demasiado pesado o demasiado triste de recorrer y no lograría ir lejos. Andar é sin vuestras monedas. Y los padres que, como todos los padres, empequeñecen y sufren cuando no tienen el reconocimiento de sus hijos , aún se hicieron más pequeños. Se retiraron, disminuidos y tristes, al interior de la casa. Con desazón y congoja comprendieron que todavía podían dar menos a este hijo porque ante la dificultad para tomar y recibir, la grandeza y el deseo de dar se hacen pequeñas y languidecen. Guardaron silencio, confiando en que, con el paso del tiempo y la sabiduría que trae consigo la vida, quizá se pudieran llegar a enderezar los rumbos fallidos del hijo. Es extraño lo que ocurrió a continuación. Después de haber pronunciado estas palabras ante los padres en respuesta a su sueño, este hijo se sintió impetuosamente fuerte, más fuerte que nunca . Se trataba de una fuerza extraordinaria. Se había encarnado en él la fuerza feroz, empecinada y hercúlea que surge de la oposición a los hechos y a las personas. No era una fuerza genuina y auténtica como la que resulta del asentimiento a los hechos y que está en consonancia con los avatares de la vida, pero la fuerza era intensa. Sin ninguna serenidad interior, aquella persona abandonó la casa de los padres diciéndose a sí misma: — Nunca más. Impetuosamente fuerte, pero también vacía, huérfana y necesitada, aún queriéndolo y deseándolo, no lograba alcanzar la paz

3 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) A medida que la persona se alejaba de la casa de sus padres sentía que sus pies se elevaban unos centímetros por encima de la tierra y que su cuerpo, un tanto flotante, no podía caerse por su propio peso real. Pero lo más relevante ocurría en sus ojos: los abría de una manera tan particular que parecía que miraba siempre lo mismo, un horizonte fijo y estático. La persona desarrolló una sensibilidad especial. Así, cuando encontraba a alguien a lo largo de su camino, sobre todo si era del sexo opuesto, esta sensibilidad le hacía contemplarlo con una enorme esperanza, la que, sin darse cuenta le llevaba a preguntarse: — ¿Será esta persona la que tiene la monedas que merezco, necesito y me corresponden, las monedas que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será esta la persona que tiene aquello que merezco? Si la respuesta que se daba a si misma era afirmativa, resultaba fantástico. A esto, algunos lo denominan enamoramiento. En esos momentos sentía que todo era maravilloso. No obstante, cuando el enamoramiento acababa convirtiéndose en una relación y la relación duraba lo suficiente, la persona generalmente descubría que el otro no tenía lo que le faltaba, aquellas monedas que no había tomado de sus padres. — ¡Qué pena!, se decía y se quejaba amargamente de su mala suerte, culpando al destino de ello. A esto lo llaman desengaño y esta persona se sentía sometida a un tormento emocional que tomaba la forma de desesperación, desazón, crisis, turbulencia, enfado, frustración… Por suerte, o no, en este momento podía estar esperando a un hijo y la desazón se volvía más dulce y esperanzadora, más atemperada. Entonces la pregunta volvía a su inconsciente: — ¿Será este hijo que espero, tan bien amado, quien tiene las monedas que merezco, que necesito y que me corresponden y que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será este ser el que tiene aquello que merezco?

4 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) Cuando se contestaba de nuevo que sí, era maravilloso, formidable y empezaba a sentir un vínculo especial con ese hijo, un vínculo asombroso, muy estrecho, lleno de expectativas y anhelos. Pero si pasa el tiempo suficiente la mayoría de los hijos desean tener una vida propia y saben que tienen propósitos de vida propios e independientes de sus padres. Entonces, aunque aman a sus padres y desean hacer lo mejor para ellos, la presión de tener vida propia resulta exigente, imperiosa y tan arrolladora como la sexualidad. Así es como, de nuevo, esta persona comprende un día que tampoco su hijo tiene las monedas que necesita, merece y le corresponden. Sintiéndose más vacía, huérfana y desorientada que nunca entra en crisis y desesperación. Enferma. Ahora tiene entre 40 y 50 años, la fase media de la vida. Ahora ningún argumento la sostiene ya, ninguna razón la calma. Es su “cata-crac” y grita: — ¡A Y U D A! ¡Hay tanta urgencia en su tono de voz! ¡Su rostro está tan desencajado! Nada la calma, nada puede sostenerla. Y… ¿qué hace? Va al terapeuta. El terapeuta la recibe pronto, la mira profunda y pausadamente y le dice: — Yo no tengo las monedas. Hay dos clases de terapeutas: los que piensan que tienen las monedas y los que saben que no las tienen.

5 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) El terapeuta ha visto en sus ojos que sigue buscando las monedas en el lugar equivocado y que le encantaría equivocarse de nuevo. El terapeuta sabe que las personas quieren cambiar, pero les cuesta dar su brazo a torcer, no tanto por dignidad sino por tozudez y costumbre. Él piensa: “Amo y respeto mejor a mis pacientes cuando puedo hacerlo con sus padres y con su realidad tal como es. Los ayudo cuando soy amigo de las monedas que les tocan, sean las que sean.” El terapeuta añade: “Yo no tengo las monedas pero sé dónde están y podemos trabajar juntos para que también tú descubras dónde están, cómo ir hacia ellas y tomarlas.” Entonces el terapeuta trabaja con la persona y le enseña que durante muchos años ha tenido un problema de visión, un problema óptico, un problema de perspectiva. Ha tenido dificultades para ver claramente. Sólo se trata de eso. El terapeuta le ayuda a reenfocar y a modular su mirada, a percibir la realidad de otra manera, desde una perspectiva más clara, más centrada y más abierta a los propósitos de la vida. Una manera menos dependiente de los deseos personales del pequeño yo que trata de gobernarnos. Un día, mientras espera a su paciente, el terapeuta piensa que está listo y que debe decirle, por fin y claramente, dónde están las monedas. Y este mismo día, como por arte de birlibirloque, llega el paciente. Tiene otro color de piel, las facciones de su rostro se han suavizado y comparte su descubrimiento: — Sé dónde están las monedas. Siguen con mis padres. Primero solloza, luego llora abiertamente. Después surge el alivio, la paz y la sensación de calor en el pecho. ¡Por fin!

6 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) Durante el trabajo terapéutico ha atravesado las purulencias de sus heridas, ha madurado en su proceso emocional y ha reenfocado su visión. Ahora se dirige de nuevo, como lo hizo hace tantos años atrás a la casa de sus padres. Los mira a los ojos y les dice: — Vengo a deciros que estos últimos diez, veinte o treinta años de mi vida he tenido un problema de visión, un asunto óptico. No veía claramente y lo siento. Ahora puedo ver y vengo a deciros que aquellas monedas que recibí de vosotros en sueños son las mejores monedas posibles para mi. Son suficientes y son las monedas que me corresponden. Son las monedas que merezco y las adecuadas para que pueda seguir. Vengo a daros las gracias . Las tomo con gusto porque vienen de vosotros y con ellas puedo seguir andando mi propio camino. Ahora los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, vuelven a florecer y el amor y la generosidad fluyen de nuevo con facilidad. Así el hijo ahora es plenamente hijo, porque puede tomar y recibir. Los padres le miran sonrientes, con ternura y contestan: — Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único, propio y personal, para ti. Puedes tener una vida plena. Ahora este hijo se siente grande y pleno. Se percibe completo y rico y puede, por fin, dejar la casa de los padres con paz. A medida que se aleja siente sus pies firmes pisando el suelo con fuerza, su cuerpo también está asentado en la tierra y sus ojos miran hacia un camino claro y un horizonte esperanzador.

7 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) Resulta extraño: ha perdido esa fuerza impetuosa que se nutría del resentimiento, del victimismo o del exceso de conformidad. Ahora tiene una fuerza simple y tranquila, una fuerza natural. Recorriendo el camino de su vida encontraba con frecuencia otra personas con las que caminaba lado a lado como acompañantes durante un techo, a veces largo, a veces corto, a veces durante toda la vida. Socios, amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores, incluso adversarios. En general se trataba de un camino sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y con su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida. Un día se acercó a la persona de la que se enamoró pensando que tenía las monedas y también le dijo: — “Durante mucho tiempo he tenido un problema de visión y ahora que veo claro te digo: Lo siento , fue demasiado lo que esperé. Fueron demasiadas expectativas y sé que esto fue una carga demasiado grande para ti y ahora lo asumo . Me doy cuenta y te lobero. Así el amor que nos tuvimos puede seguir fluyendo. Gracias. Ahora tengo mis propias monedas .” Otro día va a sus hijos y les dice: — Podéis tomar todas las monedas de mi, porque yo soy una persona rica y completa. Ahora que he tomado las mías de mis padres. Entonces los hijos se tranquilizan y se hacen pequeños respecto a él y están libres para seguir su propio camino tomando sus propias monedas. Al final de su largo camino se sienta y mira aún más allá. Hace un repaso a la vida vivida, a lo amado y a lo sufrido, a lo construido y a lo maltrecho. A todo y a todos logra darles un buen lugar en su alma. Los acoge con dulzura y piensa:

8 / 9 ¿Dónde están las monedas? (cuento) — Todo tiene su momento en el vivir: el momento de llegar, el momento de permanecer y el momento de partir. Una mitad de la vida es para subir la montaña y gritar a los cuatro viento: “Existo”. Y la otra mitad es para el descenso hacia la luminosa nada, donde todo es desprenderse, alegrase y celebrar. La vida tiene sus asuntos y sus ritmos sin dejar de ser el sueño que soñamos. Joan Garriga Bacardí. Rigden Institut Gestalt, 2006

Translation into English from Google Translate

Where are the Coins?

Where are the coins? (Story) On any given night, a person, we do not know if it’s a man or a woman, she had a dream. It is a dream we all have sometimes. This person dreamed that in his hands received a few coins from their parents. We do not know whether they were many or few, whether they were thousands, hundreds, a dozen or even less. Nor do we know what metal they were made, whether they were of gold, silver, bronze, iron or perhaps mud. She dreamed that her parents gave these coins, spontaneously felt a warm feeling in his chest. It was invaded by a serene and cheerful joy. She was happy, filled with tenderness and slept peacefully the rest of the night. When he woke the next morning, the feeling of serenity and satisfaction persisted. So he decided to walk to the house of his parents. And when he arrived, looking into his eyes, he said: – Tonight you came in dreams and have given me a few coins in my hands. I do not remember whether they were many or few. I do not know what metal they were made, if they were pieces of a precious metal or not. But no matter, because I feel full and satisfied. And I come to tell you, they are sufficient, are the coins that I need and I deserve. So I take them gladly because they come from you. With them I will be able to go my own way. At this, the parents, like all parents magnify through recognition of their children, they are still felt great and generous. Inside they felt that they could still continue to give your child, because the ability to receive amplifies the greatness and the desire to give. Thus, they said: – Since you’re so good son you can keep all the coins, since you belong. You can spend them as you want and we do not need to return them. They are your legacy, unique and personal. They’re for you. Then this son also felt big and full. It was felt full and rich and could leave alone the house of his parents. As they walked away, his feet were firmly on the ground and walked with force. His body was also well established on earth and before your eyes opened a clear path and a hopeful horizon.

1/9 Where are the coins? (Story) While touring the path of life, he found different people they walked side by side. They were accompanied for some distance, sometimes longer or shorter, sometimes with him throughout life. They were his associates, friends, partners, neighbors, colleagues, partners and even their adversaries. In general, the road was serene, joyful, in line with its spirit and its personal nature. It was not exempt from natural sorrows that life imposes. It was the way of life. Occasionally this person again look back to their parents and remembered gratefully received coins. And when watching the course of his life, looking at their children or remember everything achieved in the personal, family, professional, social or spiritual realm, appeared the picture of his parents and realized that all this had been made possible by I received from them and their success and achievements honored them. He said to himself: “There is no better fertilizer’s origins” and then his chest again filled with the same expansive feeling that had seized him the night he dreamed he received the coins. However, on any other night, someone else had the same dream, and that sooner or later we all have this dream. His parents came into his hands and gave him a few coins. In this case we do not know whether they were many or few, whether they were thousands, hundreds, a dozen or even less. We do not know what metal they were made, whether gold, silver, bronze, iron or clay perhaps … In dreaming he received in his hands coins parents spontaneously felt a pinch of discomfort. The person was invaded by an angry restlessness, a sense of torment in the chest and excruciating discomfort. He slept full of what was left stirring overnight while stirring curled under the covers. Upon awakening, still agitated, he felt a pain that seemed to anger and anger, but also had some complaint and resentment. Perhaps what he was most reigned in her confusion and her face was the face of suffering and dissatisfaction. Filled with rage and with a slight tinge of shame, he decided to walk to the house of his parents. When you get there, looking askance told:

2/9 Where are the coins? (Story) – Tonight you came to sleep and have given me a few coins. I do not know whether they were many or few. I do not know what material they were made, whether they were of precious metal or not. No matter, because I feel empty, hurt and wounded. I come to tell you that your coins are neither good nor sufficient. There are coins that need nor deserve nor are those which correspond me. So I do not want them and not take them, even though they come from you and I come through you. With them my way would be too heavy or too sad to go and would not be able to go far. É walk without your coins. And parents, like all parents, dwarfs and suffer when they have no recognition of their children even became smaller. They retired, disabled and sad, inside the house. With frustration and grief they realized that they could still give this child less because they are made smaller because of the difficulty to make and receive, the grandeur and the desire to give and languish. They were silent, hoping that, with the passage of time and the wisdom that brings life, maybe they could come to straighten the failed directions of the child. Strange what happened next. Having uttered these words to parents in response to his dream, this son impetuously felt strong, stronger than ever. It was an extraordinary force. It was embodied in the fierce, stubborn and Herculean strength that comes from the opposition to the events and people. It was not a genuine and authentic power and resulting assent to the facts and that is consistent with the vicissitudes of life, but the force was intense. Without inner serenity, that person left the house of the parents telling herself: – Never again. Impetuously strong, but also empty, orphaned and needy, even wanting it and wanting it, could not achieve peace. 3/9 Where are the coins? (Story) As the person was leaving the home of his parents felt his feet rose a few centimeters above the ground and his body, a floating therefore could not fall for their own actual weight. But most important was happening in her eyes: the opening of such a particular way that seemed to always looked the same, a fixed and static horizon. The person developed a special sensitivity. So when he found someone along the way, especially if it was the opposite sex, this sensitivity made him contemplate with enormous hope, which inadvertently led him to ask: – Will this person who has the coins you deserve, need and I correspond coins I did not take my parents because they failed to thank me for the fair and appropriate manner? Is this the person who has what I deserve? If the answer was affirmative itself was, it was fantastic. To this, some call it infatuation. In those moments I felt that everything was wonderful. However, when the infatuation just becoming a relationship and the relationship lasted long enough, the person usually discovered that the other was not what he needed, coins that had been taken from their parents. – What a shame !, it was said and complained bitterly about his bad luck, blaming the fate of it. They call this disappointment and this person was subjected to emotional torment that took the form of despair, frustration, crisis, turmoil, anger, frustration … Luckily, or not, at this time he might be expecting a child and despair It became more sweet and hopeful, more tempered. So the question back to his unconscious: – Will this child that I hope, as well loved, who has coins than I deserve, I need and that correspond me and I did not take my parents because they did not know how to thank me in the right way and convenient ? Will this be the one I deserve what will?

4/9 Where are the coins? (Story) When you answered yes again, it was wonderful, formidable, and began to feel a special bond with that child, an amazing bond, very narrow, full of expectations and desires. But if enough time passes most children want to have a life of their own and know they have life purposes own and independent of their parents. So even love their parents and want to do the best for them, the pressure of life is demanding, imperious and as overwhelming as sexuality. This is how, again, this person understands a day that your child is not the coins you need, deserve and correspond. Feeling more empty, orphan and disoriented than ever into crisis and despair. Ill. Now he has between 40 and 50, the middle phase of life. Now no argument holds and no reason calm. It is their “tasting-crack” and shouts: – HELP! There is so much urgency in his voice! His face is so contorted! Nothing calm, nothing can hold. And … what does? It is the therapist. The therapist receives early, deep and slowly looks up and says: – I have no coins. There are two kinds of therapists, those who think they have the coins and they know they do not.

5/9 Where are the coins? (Story) The therapist has seen in his eyes still searching for coins in the wrong place and would love to be wrong again. The therapist knows that people want change, but struggle to budge, not because of stubbornness and dignity but by custom. He thinks: “I love and respect my patients better when I can do it with their parents and with reality as it is. I help when I am a friend of the coins touching them, whatever they are “The therapist adds.” I have no coins but I know where they are and we can work together so that you also discover where they are, how to get to them and take them . “Then the therapist works with the person and teaches you that you have a vision problem, an optical problem, a problem of perspective for many years. It has struggled to see clearly. It’s just that. The therapist helps you to refocus your eyes and modular, to perceive reality differently, from a clearer, more focused and more open to the purposes of life perspective. A less dependent on the personal desires of the small self that tries to govern so. One day, while waiting for his patient, the therapist think you’re ready and you should tell him, finally and clearly, where the coins are. And this very day, as if by magic, the patient arrives. It has another color, the features of his face have softened and share his discovery: – I know where the coins are. Still with my parents. First sobs, then weeps openly. After relief, peace and warmth in the breast arises. At last!

6/9 Where are the coins? (Story) During therapeutic work has crossed the purulent from his wounds, he has matured in his emotional process and has refocused its vision. Now he heads again, as it did many years ago at the home of his parents. The look in the eyes and told: – I come to tell you that last ten, twenty or thirty years of my life I have had a vision problem, an optical matter. He saw clearly and feel it. Now I can see and I come to tell you that those coins I received from you in dreams are the best possible for my coins. They are sufficient and are the currencies that correspond me. They are coins than I deserve and appropriate for you to follow. I come to thank you. I take them gladly because they come from you and with them I can keep going my own way. Now parents, like all parents magnify through recognition of their children are flourishing and the love and generosity flowing again easily. So the child is now fully son, because it can take and take. Parents look at him smiling, with tenderness and answered: – Since you’re so good son can keep all currencies, since you belong. You can spend them as you want and we do not need to return them. Are your legacy, unique, own, personal, for you. You can have a full life. Now this child feels big and full. It is perceived full and rich and can finally leave the house of parents with peace. As you feel your feet firmly away treading the ground hard, your body is also seated on the ground and their eyes look a clear path and a hopeful horizon.

7/9 Where are the coins? (Story) It is strange: he has lost the force that drew fierce resentment, victimhood or excessive conformity. You now have a simple and quiet strength, a natural force. Following the path of his life was often other people we walked side by side as companions for a roof, sometimes long, sometimes short, sometimes for a lifetime. Partners, friends, partners, neighbors, colleagues, associates, even adversaries. Overall it was a serene, joyous path, in line with its spirit and its personal nature. It was not exempt from natural sorrows that life imposes. It was the way of life. One day he approached the person you fell in love thinking I had the coins and said: – “I have long had a vision problem and now that I see clearly I say: Sorry, I was too much what I expected. They were too many expectations and I know this was too big for you and now I take charge. I realize and I wolfhounds. So we had love we can continue to flow. Thank you. Now I have my own currencies “Another day will their children and tells them: -. Can you grab all the coins from me, because I am a rich and complete person. Now I’ve made mine from my parents. And the children calm down and become little about him and are free to go their own way taking their own currencies. At the end of his long journey he sits and looks beyond. Gives an overview of the life lived, to the beloved already suffered, to built already battered. In everything and everyone does them a good place in his soul. The hosts sweetly and think:

8/9 Where are the coins? (Story) – Everything has its moment in the life: the moment you arrive, the time to stay and when to go. Half of life is to climb the mountain and shout to the four winds: “I exist”. And the other half is for the descent to light anything, where everything is off, look forward to making and celebrate. Life has its affairs and rhythms still be the dream we dream. Joan Garriga Bacardí. Rigden Institut Gestalt, 2006

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